Queremos que las y los pacientes puedan disfrutar de su cuerpo sin temor a ser juzgados o rechazados por tener una cicatriz evidente” .

Héctor Diliz Nava, cardiocirujano pediatra del Programa Kardias

Vivir con una cicatriz es algo inevitable para una niña o un niño cardiópata. Es bien sabido que una cirugía a corazón abierto deja una marca presente de por vida pero, ¿podría ser una cicatriz discreta?

Afortunadamente, la respuesta es sí. El cardiocirujano pediatra Héctor Diliz Nava inició hace dos años en México el uso de la técnica toracotomía axilar vertical, en la que la cicatriz resulta casi invisible.

Innovación y trabajo en equipo

Se trata de una técnica discreta en la que el equipo de cirujanos corrige los defectos congénitos del corazón de niñas y niños por debajo de la axila, y de manera vertical, para no afectar la apariencia anterior del pecho.

El procedimiento común para corregir los defectos del corazón consiste en abrir la cara anterior del tórax. Esto deja una cicatriz de hasta 20 centímetros que va creciendo junto con el paciente.

Por el contrario, la cicatriz de una corrección subaxilar queda siempre en un lugar discreto o poco visible.

Su implementación tiene un beneficio adicional: reducir la carga psicológica en el paciente tras recuperarse de la cirugía.

La incisión se hace justo por debajo de la axila por lo que la cicatriz que deja es discreta y pequeña.

Cicatriz axilar por cirugía correctiva del corazón. Técnica: toracotomía axilar Vertical.
Cicatriz tras cirugía correctiva de cardiopatía congénita, por toracotomía axilar vertical.

Un trabajo en equipo

El éxito de esta técnica radica en el trabajo en equipo de todos los profesionales de la salud del programa Kardias.

“Sin la participación activa de cada uno de los especialistas, comprometidos para darle una mejor calidad de vida a los niños, no podría realizar esta técnica”, reconoce el doctor Diliz.

Para llevarla a cabo es fundamental contar con un diagnóstico adecuado que permite determinar si el paciente es óptimo candidato a este procedimiento.

Es recomendada sobre todo para atender cardiopatías congénitas sencillas, tales como las CIA y las CIV, aunque no se descarta que en un futuro pueda aplicarse también para corregir defectos más complejos.

Resultados positivos con mínima invasión

El Dr. Díliz es, hasta ahora, el único cirujano capaz de realizar la cirugía correctiva de corazón por debajo de la axila en México.

Con ello, ofrece una calidad de vida óptima enfocada en el bienestar psicológico sin comprometer los resultados de morbimortalidad.

“No se sacrifica la calidad ni se compromete el éxito de los resultados. La probabilidad de éxito es igual que si se realiza una cirugía con incisión habitual”, explica el especialista.

Hasta ahora, el doctor Diliz Nava ha realizado más de 30 cirugías pediátricas exitosas aplicando esta técnica en la que la cicatriz es discreta.

Su interés por esta técnica surgió tras ver la preocupación de los papás y mamás en torno a  la calidad de vida que, sobre todo las niñas, tendrían después de la cirugía.

Por este motivo, considera importante que esta técnica se replique pues “es necesario que se preste atención al impacto psicológico de una cicatriz en las y los pacientes”.

Este año, el Dr. Diliz Nava presentó el desarrollo de su técnica en el Curso de Imagen, Tecnología e Intervención Cardiovascular (CITIC) 2019 y en el congreso de la Asociación Mexicana de Especialistas en Cardiopatías Congénitas (AMECC) pues quiere que más cirujanos se atrevan a hacer este tipo de intervención, enfocadas en recuperar la salud del paciente pero sin afectar su autoestima o su bienestar emocional.

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