El maestro y doctor Jorge Espino Vela fue uno de los personajes más importantes de la medicina en México a lo largo de los últimos cincuenta años. Es considerado el pionero de la cardiología Pediátrica en México gracias a que difundió el conocimiento de la sub-especialidad a muchísimas generaciones de médicos generales y especialistas en cardiología.
Su labor incluyó la investigación y publicación de más de 300 artículos en revistas nacionales e internacionales y ser ejemplo de conducta ética y profesional  entre colegas y alumnos.

En el marco del Día Mundial del Corazón, el Dr. Alexis Palacios Macedo Quenot, director médico del Programa Kardias, nos recuerda el importante legado de este médico. También puedes verlo y escucharlo aquí.

Pilar de la cardiología

El maestro Espino Vela nació en el año de 1921 en la ciudad de México. Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria del 37 al 39 y la carrera de Medicina, de 39 al 45, en la antigua Escuela de Medicina de Santo Domingo. Fiel a la excelencia académica que siempre se exigió a él mismo y a sus colegas y alumnos, había emigrado, durante un año, antes de terminar su carrera, para realizar su internado de pregrado en Kansas City en donde conoció a Ellen Barn, su futura esposa.

Perteneció a la segunda generación de residentes del Instituto Nacional de Cardiología, del 47 al 49, y fue uno de sus alumnos más destacados. En ese entonces, el Instituto Nacional de Cardiología contaba con un extraordinario grupo de médicos e investigadores, con quien el Dr. Espino Vela se formó. En la clínica cardiológica, los maestros Chávez, Vaquero, Rivero Carvallo y Aceves; los maestros Isaac Costero y Ruy Pérez Tamayo en Patología cardiaca, en Electrofisiología, Demetrio Sodi Pallares y Cabrera,  en el departamento de fisiología cardiovascular, el Dr. Arturo Rosenbluth, y en el departamento de Embriología la Dra. María Victoria de la Cruz.

Las bases de su formación

Al concluir su entrenamiento, consiguió una beca para continuar su formación, y durante los años 50 y 51 trabajó como residente interno en los hospitales Boucicaut, Lariboisiere y Broussais, de París, con los profesores Lenègre, Danzelot y Soulié, los grandes maestros de la escuela de cardiología francesa.

Su estancia en el viejo continente le dio al pionero de la Cardiología Pedíatrica en Mexico, el dr. Espino, no sólo la educación médica clásica, sino la visión humanista de la medicina que todos admiramos en él. Los lazos que estableció con la medicina en Francia lo llevaron a crear, a su regreso, junto con los doctores Stoopen y Brachet, una pequeña sociedad académica franco-mexicana que durante algún tiempo promovió que profesores franceses vinieran a México a dictar conferencias, y posteriormente, a promover la educación de posgrado de médicos mexicanos en Francia. Esta labor le valió, muchos años después, recibir, de parte del gobierno francés, la distinción de caballero de la legión de honor.

El primer cardiólogo dedicado a la atención de niños con cardiopatías congénitas en México

De regreso en México, se integró como cardiólogo adscrito al  Instituto Nacional de Cardiología en el Servicio de Cardiología Pediátrica, cuya jefatura tenía el Dr. Novelo, el primer cardiólogo dedicado a la atención de niños con cardiopatías congénitas en nuestro país. Pocos meses después, el Dr. Novelo fue destituido de su puesto, y el Dr. Espino Vela nombrado en su lugar. Reconociendo que sus conocimientos en este campo, aún incipiente, eran insuficientes, decidió salir nuevamente del país, durante algunos meses, para profundizar en el estudio de las enfermedades cardiacas congénitas.

En ese entonces, la medicina en el mundo comenzaba a tomar otros rumbos. En Estados Unidos se promovía su desarrollo acelerado y los grandes avances se generaban ahí, en los hospitales universitarios.

Uno de ellos era Johns Hopkins, en Baltimore, desde entonces el centro de mayor prestigio académico en Norteamérica, a donde el Dr. Espino llegó en 1954 y donde se destacó como uno de alumnos predilectos de la Dra. Taussig. En Hopkins se había dado, algunos años antes, uno de los pasos más importantes para el avance de la cardiología pediátrica. En el año del 44 Blalock había realizado la primera fístula sistémico-pulmonar en un paciente con Tetralogía de Fallot. El Dr. Espino Vela vivía de cerca el nacimiento de la cardiología pediátrica y se encontraba en inmejorable situación para, con su talento,  promover el crecimiento de la especialidad en nuestro país. Fue, por lo tanto, no sólo alumno, sino visionario y creador y conoció, como pocos en su época, las sutilezas de la clínica y del diagnóstico de las enfermedades cardiacas congénitas.

Maestro y portavoz

Sus méritos académicos llevaron al pionero de la cardiología pediátrica en México a ser presidente de la sociedad mexicana de cardiología en el año del 63 y un año más tarde a obtener el premio nacional de Cardiología. Fue, además, maestro de múltiples cursos de cardiología en México y otros países de Latinoamérica, e ingresó a la Academia Nacional de Medicina en el año de 1965.

En el año de 1962, gracias a que ocupaba un lugar prominente en la Cardiología mundial, México obtuvo la sede para organizar el cuarto congreso mundial de la especialidad, con la dirección del maestro Espino.

Entre los años 1965 y 1967 publicó dos libros, Cardiología Pediátrica e Introducción a la Cardiología, que se transformaron rápidamente en material académico indispensable de todos los estudiantes de medicina y residentes de Cardiología.

Su trabajo constante y brillante en el Instituto Nacional de Cardiología lo llevó finalmente a ocupar, muy merecidamente, la dirección de dicho Instituto en 1971 . Durante su gestión fue, además, vicepresidente de la Sociedad Internacional de Cardiología, promovió intensamente la actividad académica y científica, e inició, en marzo de 1973, la construcción del nuevo Instituto de Cardiología. Dejó la dirección en 1975, mostrando, como fue siempre su constante en él, un apego estricto a su ética profesional.

Cincuenta años de labor

Al terminar su ciclo en el Instituto de Cardiología, otras Instituciones, como Perinatología, ISSSTE y el hospital ABC tuvieron la suerte de contar con su presencia durante algunos años, hasta que en 1980 el Dr. Beltrán, en ese entonces director del Instituto Nacional de Pediatría, lo invitara a fundar el Acta Pediátrica, una de las revistas mexicanas actualmente con mayor número de consultas internacionales, y posteriormente, por nombramiento del Dr. Peña, a desempeñarse como Jefe del Servicio de Cardiología. En este puesto, promovió, nuevamente la excelencia en la cardiología pediátrica.

El maestro Espino Vela fue uno de los personajes más importantes de la medicina en el país durante los últimos cincuenta años; el pionero de la cardiología pediátrica en México difundió conocimiento a muchísimas generaciones de médicos generales y especialistas en cardiología, y publicó más de 300 artículos en revistas nacionales e internacionales, pero, más aún, fue un ejemplo de conducta ética y profesional  para todos los que tuvimos el privilegio de ser sus alumnos o de compartir con él nuestra actividad profesional.

Es un honor poder dirigir a este auditorio estas breves palabras, que lejos están de poder expresar cabalmente el valor real y la importancia que tuvo el Dr. Espino Vela dentro de la medicina contemporánea de nuestro país. Sirvan ellas, sin embargo, de homenaje y reconocimiento a su brillante carrera, que fue motivo de inspiración para todos nosotros.”

-Alexis Palacios Macedo Quenot

Ciudad de México,  27 de mayo de 2019

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