Las niñas deben tomas las riendas de su futuro, y para ello, se deben crear las condiciones que les garanticen igualdad de oportunidades. Así lo resalta la Organización de las Naciones Unidas, en el marco del Día Internacional de la Niña, que se conmemora cada 11 de octubre .

Pero ¿cómo inspirar a más niñas a apostar por un futuro a través de la ciencia y la tecnología? Desde Kardias, queremos compartir el ejemplo inspirador de una mujer destacada de nuestro equipo: Gabriela Trejo.

Todos la llamamos cariñosamente “Gaby” y además de ser enfermera, ella cuenta con una especialidad en perfusión. Su labor, como ella misma la describe “es ser el corazón de un paciente, mientras es operado”.

Las enfermeras perfusionistas son indispensables en las intervenciones de cirugía cardíaca pues son las encargadas de manejar la máquina de circulación extracorpórea.

Dicho más simple: un corazón y pulmón artificial que permite mantener el flujo de sangre a los tejidos del cuerpo sin que pase por el corazón y regular los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en sangre.

Además, son responsables del control de ciertos valores de laboratorio y de monitorizar la circulación. 

Pero antes de ser perfusionista, Gaby ya había sido parte de grandes hitos en la historia de la medicina en México: participó en la primera operación de transplante de brazo con el Doctor Martín Iglesias. Hoy es parte del equipo de profesionales de la salud del Centro Pediátrico del Corazón ABC- Kardias.

enfermera Kardias Gabriela Trejo
Gabriela Trejo, enfermera Perfusionista del programa Kardias.

El apoyo y la preparación como herramientas de desarrollo

Cuando le preguntamos qué es lo que necesitan las niñas, para tener un futuro mejor, Gaby no dudó en contestar que lo primero que una mujer necesita para desarrollar su potencial, es contar con apoyo de todo su entorno.

En la historia de Gaby, ese apoyo lo ha encontrado en su esposo, pero también en sus diversas maestras y mentoras, sus jefes médicos y sus amistades.

Un ejemplo es el médico Mauricio Sierra, quien jugó un rol clave para que Gabriela tomara la decisión de estudiar sobre perfusión. “Siempre hay cosas que aprender” le decía el doctor.

Otra persona que la inspiró fue su maestra y jefa, la enfermera perfusionista Guillermina Canseco, en su momento, responsable del área de perfusión del Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán”.

Preparación constante

“Guillermina, fue la que me impulsó a dejar mi zona de confort y tomar el reto de irme (de nutrición) y entrar a Kardias”, comparte Gaby.

Pero que te echen porras no es suficiente, la preparación constante para desarrollarse, también es importante: antes de cada cirugía en el programa Kardias, Gaby estudia sobre el diagnóstico para saber a lo que se enfrentará.

“Si alguien me hubiera dicho de joven, que lograría todo lo que hoy estoy haciendo, ¡no lo creería!”, confiesa mientras se le dibuja una sonrisa, recordando que hace treinta años, las enfermeras solo aprendían lo básico.

Fue su curiosidad y necesidad de seguir creciendo profesionalmente, lo que la obligó a prepararse arduamente.

“Cuando quieres estudiar algo, es porque ya vas preparándote psicológica y económicamente” y eso es lo que ella ha hecho a lo largo de los años.

Para lograr sus metas, Gaby tuvo que sacrificar familia, relaciones y hasta su tiempo de descanso pues realizaba jornadas de hasta 12 horas en el trabajo y, de ahí regresaba a la escuela.

“Es importante reforzar la educación y sobre todo, alimentar el potencial que una niña demuestre, para alentarla a desarrollarse y cumplir sus sueños”.

En una profesión que durante años ha sido reducida al romanticismo de solo cuidar al paciente; Gaby, ha demostrado que ser enfermera va más allá de eso.

Atención integral

La enfermería ya no solo se encarga del cuidado del paciente. Ofrece una atención integral, es decir, detecta riesgos para la salud, promociona el cuidado y la prevención, además de brindar rehabilitación al paciente.

Aunque Gabriela reconoce con humor que a ella lo que le emocionaba de la enfermería eran los uniformes, ahora, a 27 años de ser una profesional de la salud en quirófano, reconoce que la enfermería, en especial en su rama no es para todos.

“Las personas que entran a quirófano son vulnerables y el papel de una enfermera en la operación es primordial”, enfatiza.

Además de ser perfusionista, Gaby ha sido coordinadora de cursos post quirúrgicos de nutrición en el Instituto Nacional de Pediatría. En ellos, busca impulsar a sus alumnas para que se capaciten constantemente.

Entre los logros más destacados de Gabriela dentro del Programa Kardias destaca el haber desarrollado un protocolo de seguridad en la entrega del paciente infantil, llamado Modificación de entrega segura en la intervención del paciente tras la cirugía cardiaca.

También ha presentado su trabajo durante el Programa de Educación en Perfusión impartido por el programa IQIC, el Boston Children’s Hospital y la escuela de medicina de Harvard.

Su camino profesional ha sido largo y por ello, promueve entre las jóvenes a las que capacita, que no dejen de prepararse.

“Si los hombres pueden seguir su carrera profesional, nosotras también deberíamos”, asegura Gaby sin saber que al decirlo coincide con un principio que, en el marco del Día Internacional de la niña, la ONU prioriza para que las niñas alcancen su potencial.


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