El 14 de febrero, además de ser el Día de San Valentín, desde 1999 en todo el mundo se conmemora en esta fecha el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas.

Las cardiopatías congénitas son aún un tema en el que existe un gran desconocimiento y es por ello que se hace necesario que exista un día como el #14F: para hacer visible la situación de miles de familias, que se enfrentan a la situación de tener una hija o un hijo con un defecto cardíaco congénito. Su tratamiento es riesgoso, prolongado y costoso tanto para la familia como para la sociedad.

En todo el mundo, 1 de cada 120 recién nacidos tendrá una malformación en el corazón; y se calcula que en México nacen entre 18,000 y 21,000 personas cada año con alguno de estos padecimientos.

Así, las cardiopatías congénitas se convierten en la segunda causa de muerte en menores de cinco años en nuestro país y es considerada como la anomalía congénita más común en el mundo; siendo una de las principales causas de muerte en menores de 12 meses de vida. 

Por eso, en el Día internacional de las Cardiopatías Congénitas el foco está puesto en la detección temprana y, especialmente, durante el embarazo.

¿Qué es una cadiopatía congénita?

La cardiopatía congénita es una anomalía en la estructura y el funcionamiento del corazón; esto debido a una malformación del mismo, o de los vasos sanguíneos cercanos, durante el desarrollo embrionario. 

Esta afección debilita el sistema cardiopulmonar de los bebés, exponiéndoles a severas infecciones respiratorias por el virus sincicial respiratorio (VSR), virus influenza, neumococo, bordetella pertussis y otros agentes infecciosos.

Detección temprana y cuidados especiales

Si bien para la mayoría de los defectos congénitos no se ha identificado una causa, durante el embarazo se pueden evitar situaciones que los provoquen, tales como el consumo de alcohol y drogas, y la ingesta de medicamentos que no estén indicados por el obstetra.

Pero al no ser enfermedades que realmente puedan prevenirse, lo recomendable es contar con un diagnóstico temprano. Para ello se indica una ecocardiograma fetal, es decir, cuando el bebé aún se encuentra en el útero materno.

Este estudio es recomendado a partir de la semana 22, sobre todo en aquellos casos donde hay antecedentes familiares con cardiopatías congénitas.

Un diagnóstico prenatal permite a la familia organizar el parto en un centro hospitalario adecuado con las facilidades cardiovasculares; para prestarle al recién nacido las medidas necesarias. Así, evita la insuficiencia cardíaca aguda, la inestabilidad metabólica y prevenir infecciones y complicaciones.

Además del ecocardiograma fetal, en algunos casos se recomienda realizar un examen de sangre para detectar la inmunidad contra la rubéola y controlar el nivel de azúcar en sangre; especialmente en las mujeres con diabetes.

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